Dirigida por el oscarizado Anthony Minghella nos sentamos ante una película correcta, así, sin más, en un intento de “forma sin fondo” durante dos horas de falso cine social

No se la puede tachar de bazofia pero lo que es seguro es que tampoco es una buena película. El irregular guión (de una historia a ratos interesante y a otros desequilibrada) aspira a revelarse como planteamiento intimista de la riqueza multicultural londinense, no obstante, se convierte en un pretencioso relato de contradictorios planteamientos emocionales repleto de imágenes ciertamente pedantes por lo evidentes y reiterativas. Aunque se aborden asuntos conflictivos como la inmigración, la discriminación y desigualdad de oportunidades, el adulterio, la prostitución y hasta el autismo, siempre campea un inesperado optimismo y un aire de permanente distancia emocional.
Además del libreto, el decantarse por lo estético y artificioso, por lo convencional e incluso hollywoodiense (arrastrado de sus cintas anteriores, más grandilocuentes), le hizo un flaco favor al un día laureado por crítica y público pues no consigue más que restar credibilidad a este melodrama.
Por otro lado, sería injusto negar la acertada elección del trío protagónico. La sutil Robin Wright Penn se codea con la carismática Binoche, quien por mucho esfuerzo jamás logra disimular esa aura de ideal dama francesa, y con el que firma el papel crucial de toda su trayectoria hasta el momento, Jude Law. Tercera colaboración con Minghella tras las aclamadas The Talented Mr. Ripley y Cold Mountain, y triunfante retorno a la pantalla grande aportando suficiente carisma y humanidad para suscitar una cálida empatía por su personaje.
En definitiva, el filme puede decepcionar pero por su valentía y temática no merece caer en el olvido. Al fin y al cabo, proporciona entretenimiento nada abrumador al no llegar a involucrar al espectador en la trama que, al poco tiempo, se le habrá olvidado por su falta de fuerza y veracidad.
Además del libreto, el decantarse por lo estético y artificioso, por lo convencional e incluso hollywoodiense (arrastrado de sus cintas anteriores, más grandilocuentes), le hizo un flaco favor al un día laureado por crítica y público pues no consigue más que restar credibilidad a este melodrama.
Por otro lado, sería injusto negar la acertada elección del trío protagónico. La sutil Robin Wright Penn se codea con la carismática Binoche, quien por mucho esfuerzo jamás logra disimular esa aura de ideal dama francesa, y con el que firma el papel crucial de toda su trayectoria hasta el momento, Jude Law. Tercera colaboración con Minghella tras las aclamadas The Talented Mr. Ripley y Cold Mountain, y triunfante retorno a la pantalla grande aportando suficiente carisma y humanidad para suscitar una cálida empatía por su personaje.
En definitiva, el filme puede decepcionar pero por su valentía y temática no merece caer en el olvido. Al fin y al cabo, proporciona entretenimiento nada abrumador al no llegar a involucrar al espectador en la trama que, al poco tiempo, se le habrá olvidado por su falta de fuerza y veracidad.


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